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jueves, 31 de marzo de 2016

HABIA UNA VEZ

Había una vez una niña, ella era terrible. Constantemente tenia la necesidad de divertirse, saltar de aquí para allá, sin importar las caídas o los moretones.
La niña tenia un padre, quien llego a su vida a los dos años. El no la engendro, la niña no tenia su sangre en las venas, aun así la crió, y la mostró con orgullo ante familiares y amigos.
Un dia, cuando mama no estaba, el padre decidió jugar, la niña sonrió y salto y fue feliz. Bailaron juntos y el padre la levanto por los aires. Jugaron a la mancha por toda la casa y el padre siempre la atrapo. La madre volvió a casa, cenaron juntos y al final del día la niña fue feliz.
Siempre que mama no estaba, su ausencia era un motivo de risas y juegos, En verano jugaban al tiburón en la pileta, y en invierno inventaban bailes nuevos y corrían por toda la casa.
Y así la niña creció y llego a la edad de 12 años, ya no jugaba con su padre como antes, los días en los que mama no estaba solo veía televisión e imaginaba historias, soñaba despierta con su vida en el futuro, con su marido, con sus hijos.
Una noche, rodeada de sueños y oscuridad, despertó de golpe, sentía dolor, pero solo fue momentáneo. El padre apareció y solo la miro, para después volver a su cuarto.
La niña nunca hablo del dolor, nunca se atrevió, solo trato de olvidar aquellos dolores, que algunas noches aparecía, quería olvidar el rostro de su padre, su silencio, el sonido de sus pasos alejándose de su cama.
Ella cumplió 15 años, y supo que los juegos de niña que compartía con su padre no eran juegos. Supo que los dolores nocturnos los provocaban manos, y no eran manos desconocidas.
No podía decirlo, no debía. Su padre dejaría de serlo, su madre lo dejaría, su vida se rompería.
Un día, mama viajo lejos durante unos días, y ella quedo sola con su padre. El solo estaba en casa por las noches, ya que trabajaba, así que solo compartían la cena juntos.
Era un sábado, y ella solo quería dormir, así que se fue a la cama temprano, y durmió placenteramente. Pero despertó sumida en la oscuridad y sintió una manos toscas acariciándola, allí, en el mismo lugar donde tantas veces las había sentido. Se aparto bruscamente y aguardo en silencio hasta escuchar los pasos alejarse.
Lo contó, sintió que debía hacerlo, no importaba si su vida se rompía.
Mama al volver le pidió al padre que se valla.
Pero el volvió una semana después.
La antigua niña y la nueva joven sintieron dolor.
Lloraron juntas.
Lloraron solas.
 Mama no las consolaba, aunque decía que las amaba y que les creía, pero en el fondo no lo hacia, porque el padre negaba todo con firmeza. Y ella le creía a el, no a la antigua niña y la nueva joven.
Los meses pasaron y el padre ya no era el padre, ni siquiera era un nombre, la joven trataba con todas sus fuerzas olvidarlo. En la cena, comía en su cuarto, en los feriados vivía en la cama, y los domingos los vivía en la cama. La madre le gritaba a la joven, la joven le gritaba a su madre.
7 meses pasaron, y la relación entre Mama y el empeoraba. Madre ya no lo aguantaba, asi que fue a la policia. "por intento de abuso sexual" fue la razón de la madre, pero dentro de ella no fue por eso, en su mente sus palabras eran "porque ya no aguanto que me grite, y quiero que se vaya de la casa".
La denuncia se hizo, el se fue y la joven se sintió aliviada. Por poco tiempo.
Mama le gritaba a la joven.
La joven le gritaba a su mama.
Mama lloraba.
Mama culpaba a la joven.
La joven no lloraba, se sentía vacia, no había ni una lagrima que sacar.
Hubo abogados y citaciones, Mama culpo a la joven, la joven miro un punto fijo y no lloro, por que era dura, y estaba seca.
La joven cumplió 16, no festejo con sus amigos, solo ceno con un par de vecinos.
Y el tiempo paso y año nuevo llego, Mama ya no discutía con la joven, la joven quería olvidar el pasado.
Mama se puso feliz y hablo otra vez con el, porque lo amaba, y lo extrañaba, ahora sale 2 veces por semana, se va en las noches y vuelve al otro día.
La joven sabe que su madre sale con el, aunque mama no se lo diga, y sabe que muy pronto volverá y vivirá con ellas otra vez.
Y solo llora sola dos noches a la semana.
sube a la terraza.
Bebe y fuma.
Se corta y llora.
Culpa a la niña.
Lo culpa a el.
Se culpa a ella.
Se abraza y llora, se siente vacia, se siente débil, se siente triste. Se desangra y canta, mientras mira los jirones de humo opacando las hermosas estrellas, y solo quiere que termine, pero sabe que no pasara.