Seguidores

viernes, 25 de septiembre de 2015

NADA

Llegue a una instancia en la cual solo soy una cosa
no siento frío  ni calor, no tengo hambre, pero tampoco me siento satisfecha. No tengo ganas de llorar ni de reír, no quiero salir y tampoco me quiero quedar en mi casa todo el día. Me miro al espejo y no veo nada, solo una mina insulsa y vacía.
No tengo sueños ni metas que alcanzar, las medidas no me importan, mucho menos el peso, puedo pasarme tranquilamente 2 días sin comer y no siento hambre, ni felicidad por estar superando obstáculos.
No siento alegría, pero tampoco soy infeliz. Mi mama se larga a llorar y mi cara permanece impasible, creo que no quedan lagrimas o la sensación de pena. Toda mi vida se ha vuelto una rutina, impasible e irrevocable día tras día. Me levanto, voy al colegio, llego a casa, duermo, me despierto, me baño, leo y me vuelvo a dormir. No me importan las calorías, no me importan mis amigos, ni las materias, ni los chismes Mi sonrisa es falsa, y mis respuestas monótonas y repetibles.

Y aun así sigo respirando, pero respirar no significa estar vivo.


1 comentario:

  1. Eso pasa cuando se esta es una zona de PLENO confort, por eso nada sule ser importante, segun mi mamà mi abuelo solia decir: La personas que estan bien quieren estar mal. Buen dicho, no crees? yo no tengo responsabilidades ni un buen trabajo y a veces me siento inutil pero mis metas son lo suficientemente ambiciosas y a pesar de todo eso me mantiene viva y con ganas... saludos :)

    ResponderEliminar